Miércoles, 21 Septiembre 2016
Interesante su verdad, señor fiscal

 

Para usted, Luis Ángel Bravo Contreras, fiscal general de Veracruz, los sacerdotes Alejo Nabor y Alfredo Juárez, no fueron secuestrados. Estaban conviviendo con los asesinos tomando algunas copas; la reunión se descompone a razón del alcohol, se torna violenta y la conclusión, dos curas asesinados. Sus sesudas y declaraciones enturbian las investigaciones y dejan más dudas que respuestas.

Me dirijo a usted, fiscal general, para preguntarle: ¿Por qué deslindarse del caso? ¿Será que el gobernador Duarte quiere dejar el cargo, golpeado y criticado por los altos índices de corrupción y violencia, como una pacífica y armónica administración?

Señor fiscal, sus declaraciones sacan conclusiones apresuradas y usted hasta confundió a uno de los sacerdotes asesinados con un sacristán. ¿Qué pasó? ¿No que la investigación es algo serio? Otra pregunta le hago: Si en la reunión todos bebían alcohol y luego se descompuso, según sus palabras, dígame usted ¿Por qué golpear, torturar, someter y acribillar a uno de los sacerdotes con nueve balazos? ¿Así terminan las fiestas en Poza Rica, fiscal?

Sus expeditas declaraciones confunden y siembran la duda. Asegura que no es secuestro y menos que sean actos cometidos por el crimen organizado. Sólo que olvida un gran detalle, mismo que señaló en sus declaraciones: las víctimas fueron amarradas con estolas, ornamento de culto resguardado en las sacristías. Lo importante no es sólo eso, se les maniató con un objeto sagrado y luego se les llevó a la curva del diablo… No quiero dar conclusiones apresuradas como usted comprenderá fiscal; sin embargo, estos detalles que omite no son producto de la coincidencia ni de haber consumido el alcohol que usted parece haber bebido.

Celebro su pronta firmeza para concluir que los padres Alejo y Alfredo de Poza Rica fueron asesinados por andar de fiesta… Se agradece la intención, más no su impericia e ineficacia. Sus burdas y absurdas conclusiones traen a mi mente el caso del reportero gráfico Rubén Espinoza Becerril, asesinado y acusado de que antes de que le privaran la vida, bebió… alcohol.

Interesante su verdad señor fiscal.

CCM Dirección

Dejar comentario

(*)Campos requeridos.